La plaza de toros de Trujillo camino a ser declarada Bien de Interés Cultural

Plaza de Toros de Trujillo.
La plaza de toros de Trujillo camino a ser declarada Bien de Interés Cultural

Construida en 1848, la plaza es una de las más relevantes de Extremadura tanto por su antigüedad como por su historia arquitectónica y cultural.

La emblemática plaza de toros de Trujillo (Cáceres) está un paso más cerca de ser declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Construida en 1848, la plaza es una de las más relevantes de Extremadura tanto por su antigüedad como por su historia arquitectónica y cultural.

Diseñada por el arquitecto Calixto de la Muela, responsable también de una de las reformas iniciales del actual edificio del Senado en Madrid, la plaza de toros de Trujillo destaca por su singularidad estructural.

Ocupa una superficie de 4.660 metros cuadrados y cuenta con un ruedo de 35 metros de diámetro y un aforo aproximado de 8.000 personas. 

Su construcción combina mampostería y ladrillo en dos alturas, con una planta inferior que representa dos tercios del conjunto total. En su fisonomía exterior destacan los arcos rebajados y la majestuosa puerta principal, configurada con un arco completo.

La disposición interior sigue la tradición de los cosos taurinos, con un graderío de sillería de granito y una andanada con palcos, galería cubierta de teja y la zona presidencial. A esta estructura se suman espacios como el callejón, burladeros, corrales del siglo XX, enfermería y desolladero.

Más allá de su valor arquitectónico, la plaza de toros de Trujillo también es testigo de la historia del siglo XX en España. Durante la Guerra Civil, entre 1937 y 1939, fue utilizada como campo de concentración para prisioneros republicanos, llegando a albergar hasta 824 reclusos en agosto de 1938. 

Su deterioro en las décadas siguientes obligó al Ayuntamiento de Trujillo a acometer su reconstrucción en los años 40, con reformas significativas en la década de los 50.

Hoy, la plaza de toros de Trujillo se mantiene como un símbolo patrimonial de la región, y su posible declaración como Bien de Interés Cultural supone un reconocimiento a su importancia histórica, arquitectónica y cultural.

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